Advertisement

Últimas Noticias
Cargando últimas noticias...

Cuando el calor deshidrata tu sangre, la pone espesa y las posibilidades de un infarto se multiplican




El enemigo invisible del calor: cómo las altas temperaturas amenazan a tu corazón

​Las olas de calor no solo generan incomodidad y cansancio; representan un riesgo real y directo para la salud cardiovascular. Cuando el termómetro se dispara, el organismo activa sus mecanismos de defensa para mantener una temperatura interna segura, lo que somete al sistema circulatorio a un esfuerzo extremo.

​¿Por qué es vital tomar abundante agua durante las olas de calor?

​Cuando la temperatura ambiente sube, el cuerpo activa la sudoración como su principal sistema de refrigeración. Al evaporarse el sudor sobre la piel, disminuye la temperatura corporal. Sin embargo, este proceso implica una pérdida constante de agua y sales minerales esenciales (electrolitos).

​Si no se repone el líquido perdido mediante una hidratación adecuada, el organismo entra en un estado de deshidratación. Esto reduce el volumen total de agua en el cuerpo y desencadena una serie de complicaciones circulatorias.

​¿Es cierto que la sangre se espesa cuando sudamos?

​Sí, es una realidad médica.

​La sangre está compuesta en gran parte por plasma, el cual es predominantemente agua. Al sudar de forma copiosa sin reponer líquidos, el volumen del plasma disminuye en el torrente sanguíneo. Esto provoca un fenómeno conocido como hemoconcentración:

  • ​La sangre pierde fluidez y aumenta su viscosidad (se vuelve más «espesa»).

  • ​Al volverse más densa, la circulación se ralentiza, lo que incrementa sustancialmente la probabilidad de que las plaquetas se agrupen y formen coágulos o trombos.

​La conexión directa entre las altas temperaturas y los infartos

​El calor extremo exige un trabajo doble al sistema cardiovascular por varias razones clave:

  1. ​Sobrecarga cardíaca: Para disipar el calor, los vasos sanguíneos cercanos a la piel se dilatan (vasodilatación) y el corazón comienza a latir más rápido (taquicardia) y a bombear más fuerte para llevar sangre hacia la superficie corporal.

  1. ​Formación de trombos: La sangre más viscosa por deshidratación facilita la formación de coágulos en las arterias coronarias. Si un coágulo bloquea el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco, se desencadena un infarto agudo de miocardio.

  1. ​Falta de oxigenación: El aumento en la frecuencia cardíaca incrementa la demanda de oxígeno del propio corazón, mientras que la baja presión o la obstrucción por coágulos reduce el aporte de oxígeno, un escenario especialmente riesgoso para personas con enfermedades cardíacas previas.

​Recomendaciones para proteger tu corazón

  • ​Toma agua constantemente: No esperes a tener sed; bebe agua fresca de manera regular a lo largo del día.

  • ​Evita la exposición directa: Reduce la actividad física intensa y el trabajo al aire libre durante las horas pico de calor.
  • ​Presta atención a los síntomas de alarma: Dolor o presión en el pecho, mareos, dificultad para respirar, pulso acelerado o desmayos requieren atención médica inmediata.


Publicar un comentario

0 Comentarios